
BSO recomendada: El Tango de Roxanne (Bso Moulin Rouge)
Estábamos demasiado apretujados en el sofá viendo el partido. Roxana había visto toda la primera parte sentada en el suelo, pero tras volver del cuarto de baño se acomodó sobre mis piernas. Su larga falda era de tan fina y sutil tela que en cuanto se sentó, noté sus nalgas como si éstas estuvieran desnudas. Cada vez que ella se inclinaba hacia la mesilla auxiliar para beber su cerveza o coger un puñado de palomitas, nuestros sexos se aprisionaban nuevamente, provocando en nuestro íntimo secreto todo tipo de calores. Mi rigidez fálica se tornó perpetua, acoplándose en perfecto encaje a cada vaivén con su humedecida sonrisa oculta. Sus manos se posaron en mis muslos, clavando sus afiladas uñas en ellos a cada balanceo. Ceñí mi torso contra su espalda y una furtiva mano acarició su tripa, haciéndola estremecer. El mecimiento continuado perduró durante toda la segunda parte, hasta que al finalizar el partido no pude reprimir un estallido de placer.




