
La ventana me calma, hace las veces de teatro, de televisión, de espejo y de amiga. Junto a ella y por ella sé que existe un mundo diferente al que me ha tocado vivir. Durante los últimos treinta años, asomado a ella, he asistido periódicamente al cambio de las modas, de las costumbres y de la arquitectura. He visto niños que tiraban de un camión lleno de palos y arena y ahora los observo mientras pasean a sus hijos. ¡Qué mayores se me han hecho!
Hay cosas que no cambian, que persisten al paso del tiempo y que adoro, el ciclo natural de las plantas de los jardines, el olor a pan recién hecho que entra por la ventana de madrugada o el canto de los pájaros cuando el alba aún es virgen.
Desde mi silla de ruedas, con mis piernas en eterna doblez y mi espalda dolorida, no puedo evitar llorar los días de lluvia por la melancolía que emanan, no puedo evitar sonreír cuando abro las cortinas y el sol posee mi casa, me irrita ver a cientos de personas pasear por delante de la Iglesia sin dar limosna al mendigo que cada tarde se sienta en la escalinata.
Hace una semana que no puedo levantarme de la cama, mi cuerpo está vencido, mi corazón roto y mis ilusiones marchitas. Adiós a mi ventana, a mi llave a lo exterior, al mundo real.
Ayer vino mi nieto a visitarme y me dijo que me notaba triste, me sentí mal por transmitirle mi desdicha.
Hoy ha vuelto y ha conectado una web-cam en la ventana. Desde un ordenador vuelvo a ver mi teatro, mi televisión, mi espejo, mi amiga. Sigo vivo.
Nota: Dedicado a mis hijos Pol y Carol
Hola Josep! Buen relato, yo también escribo un poquito. Te vi en los comentarios de artgerust, paso a saludarte.
ResponderEliminarUn beso!
Que lindo! Me encantó, me agrada su estilo.
ResponderEliminarNatalia ;)
Es necesario tener una ventana a la que asomarte para ver que existen otros mundos dentro del tuyo propio...y que aunque los años caen sobre uno, siempre habrá alguien al que quisiste o al que quieres que te ayude a no olvidarte de esos otros mundos y, esas otras vidas, en definitiva.
ResponderEliminarSimplemente, un relato hermoso.
Gracias por tu visita y tu comentario Roser. Bienvenida a mi/tu casa.
ResponderEliminarPetonets